Aunque los cánones de belleza han cambiado a lo largo de la historia, desde hace muchos siglos el hombre se ha ocupado de mejorar su aspecto. Y para ello ha recurrido a ingredientes naturales, antes de que la cosmética naciera, tal como la conocemos hoy en día.

Los primeros vestigios del uso de cosmética se remontan al antiguo Egipto. Tanto hombres como mujeres decoraban sus ojos con kohl y sus mejillas de color rosa. También era habitual usar henna para teñir el pelo. En esa época se pensaba que ser atractivos era una forma de acercarse a los dioses. Así que la cosmética era fundamental, tanto en la vida como después de la muerte.

Seguro que sabes que en el antiguo Egipto, Cleopatra se bañaba en leche de burra mezclada con miel. También se tiene evidencia del uso de desodorantes, aceites, tónicos de la piel, ungüentos y otros productos que elaboraban a base de harina, levaduras, miel, arcilla y aceites.

En Roma y Grecia la belleza también ocupó un lugar destacado. Tanto hombres, como mujeres, en particular de las clases ricas, se preocupaban por su aspecto exterior. En esta época se hicieron famosos los baños termales. Respecto a ingredientes, se usaba mucho la lanolina, una sustancia grasa de color amarillo blancuzco que se obtiene de la lana del cordero y de los caballos y que hoy se sigue usando en cosmética. Otros ingredientes naturales que ya se utilizaban en la época de romanos y griegos eran el aceite de oliva, la cera de abeja, la rosa, el jazmín…

Con la llegada de la Edad Media la higiene pasó a un segundo plano, aunque se seguían usando productos naturales para el cuidado personal. En ese momento lo más destacado es que la tez blanca era sinónimo de belleza y se usaban polvos para blanquear la piel.

Con el Renacimiento, la belleza vuelve a ser importante, y como ocurriera en otros ámbitos, la inspiración se buscó en el mundo clásico (Grecia y Roma). El canon de belleza eran los cuerpos armoniosos, la tez blanca y los labios y mejillas ligeramente rojos. En esta época adquieren importancia los perfumes. Para elaborar los cosméticos se usaban ingredientes como limón, hojas de salvia, albayalde, vino tinto, etc.

A partir del siglo XX, los productos de belleza dejan de ser un lujo exclusivo de los ricos y la industria cosmética se populariza. En estos años el sector se alejó de los productos naturales, y se apostó por la innovación química.

Y ya en el siglo XXI vuelve con fuerza el interés por los productos naturales para el cuidado de la piel y el cabello. En los últimos años el sector ha dado un giro en sus formulaciones y se apuesta por utilizar ingredientes naturales, aceites esenciales, extractos de plantas, etc.

La cosmética natural y vegana

Cada vez hay más personas interesadas por la belleza más natural, como la que promueve Kóoch Green Cosmetics a través de su línea AMEM. Los aceites de diferentes plantas están presentes en todos los productos de la gama: aceite de oliva, como el que se usaba ya en la antiguo Roma, aceite de onagra, de avellana o de sésamo. El aloe vera, utilizado desde la época de los egipcios, como planta medicinal, es otro ingrediente presente en algunos de los productos de Kóoch Green Cosmetics, como el Contorno de Ojos multi-efecto antioxidante o en el Agua Micelar Natural. La manteca de karité, usada desde hace siglos en África por sus propiedades hidratantes y curativas excepcionales, está presente en la Crema natural AMEM. Y las Muselinas de algodón orgánico también simbolizan la vuelta a nuestros ancestros, cuando no existía el concepto de usar y tirar.